La necesidad de girar hacia un mundo más amigable con el medio ambiente y sustentable en materia energética ha llevado a los distintos organismos internacionales y gobiernos locales a pensar estrategias de mitigación del Cambio Climático. Una de las más presentes durante el último tiempo y sobre las que más foco han hecho los distintos países es la producción de energías renovables.

A diferencia de los hidrocarburos, como el gas, el petróleo y el carbón, las fuentes de recursos renovables reducen considerablemente la contaminación y la huella de carbono de los territorios, mejorando las condiciones de habitabilidad de los territorios y protegiendo algunas de las fuentes prontas a extinguirse.

Ejemplo de este tipo de generación eléctrica son las que provienen de la utilización del viento, eólica; del agua, hidroeléctrica y del sol, solar. Aunque también hay otras variantes como el biogás y los biocombustibles producidos a partir de la fermentación de la materia vegetal y orgánica.

Otro de los puntos a destacar en este sentido es la fuerte aparición en la región del hidrógeno verde producido por medio de un proceso de hidrólisis en el que mediante la producción de grandes cantidades de energía eólica e hídrica se extrae sin procesos químicos el compuesto, nombrado por los especialistas como el combustible del futuro.

El proceso de generación de estos tipos de energías son facilitados en territorios con gran disponibilidad de recursos naturales, como Argentina. Con un extenso territorio y altos niveles de viento en zonas como Neuquén y Bahía Blanca con grandes caudales de agua y capacidad de almacenar energía solar, el país es elegido por las potencias mundiales para producir este tipo de energías y luego ser importadas por aquellos pequeños territorios que, si bien tienen la capacidad económica, no disponen del lugar para la generación de energías.

Si bien esto trae a colación un doble discurso, ya que la disponibilidad de los recursos naturales argentinos es aprovechada por países Europeos o con mayor poder económico, también es una realidad que se traduce en millonarias inversiones y miles de puestos de trabajo.

Por otra parte, esto último obliga a los profesionales técnicos de la región a atravesar la transición del mundo, como ya se lo conoce, a las nuevas oportunidades que brindan las nuevas energías. Por ejemplo, de aquí a unos 10 años será imprescindible que los talleres mecánicos conozcan los motores a combustión interna, pero también tengan conocimientos sobre electromovilidad.

Algo de esto ya se empezó a ver en países como Uruguay, donde los colegios técnicos brindan especializaciones eléctricas a sus alumnos, para generar una mejor transición hacia la movilidad del futuro. Tanto es así que diversos organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han expandido diversos talleres de formación que se desprenden de los acuerdos internacionales que buscan desarrollar nuevas formas de obtener la energía.

Ejemplo de ello son los tratados firmados por Argentina tanto en el Acuerdo de París (2016) y el de Glasgow (2021) en el que el país se compromete a dejar de lado la utilización de los combustibles fósiles para reemplazarlos por biocombustibles y energías renovables. Los datos arrojan que el país fue capaz de cubrir un 13% de la demanda energética del país gracias a este tipo de energías y se espera que este desarrollo aumente con el correr de los años.

Esto se traduce en una gran oportunidad para la región valletana, donde se concentran la gran mayoría de los proyectos de generación de energía eólica y donde ya se han empezado a ver los primeros cimientos de la industria del hidrógeno verde. Cabe destacar que la energía obtenida del viento es en la que más se ha invertido y abastece un 74% de la energía renovable total utilizada en el país.

En tanto, particularmente en Neuquén, la transición energética se percibe como una oportunidad única gracias a la alta disponibilidad de recursos que tiene la región que, si bien se ha invertido en parques eólicos y solares durante los últimos años, la principal fuente de generación es la hidroelectricidad por medio de las reconocidas represas.

Esto no se vio afectado por las sequías en la que se posiciona como la principal generadora de este tipo de energía en el país, con un 25% del total nacional y que busca promover la energía solar y eólica en todo el territorio provincial.

Desde el gobierno local ya han anunciado la creación de nuevos parques eólicos y solares, principalmente en el norte neuquino, donde la disponibilidad del sol es considerablemente mayor que, por ejemplo, en el sur de la provincia. Se estima que para mediados del año que viene se finalizarán diversas obras con nuevas posibilidades laborales para miles de profesionales técnicos de la región.

En ese sentido, la necesidad de avanzar hacia un mundo descarbonizado y amigable con el medio ambiente impulsa la llegada de nuevos conocimientos y técnicas para aquellos que busquen una oportunidad laboral en el sector. Si bien se trata de algo que se gestiona de aquí a los próximos años, la llegada de las renovables no parece tener marcha atrás y será pertinente encontrarse habilitado más temprano que tarde para aprovechar las nuevas oportunidades.

La intención mundial, pero también nacional y provincial, es reemplazar con el transcurso de los años la generación de este tipo de energías para desplazar de una vez por todas la utilización de los hidrocarburos. Los principales planes apuntan al 2030 como el año en el que la descarbonización se dará en las ciudades más importantes del mundo y Argentina no parece ser la excepción. El Colegio de Profesionales Técnicos tampoco.

FUENTE: Artículo publicado en la sección «Espacio TEC» de la edición Julio 2022 de Energía Patagonia.