Con la llegada de los primeros días fríos, es inminente el encendido de los artefactos de calefacción en nuestros hogares. Es muy importante previamente hacer una verificación del correcto funcionamiento de los artefactos por parte de un profesional matriculado, y conocer las recomendaciones para evitar la intoxicación por inhalación de monóxido de carbono.

Qué es el monóxido de carbono
El monóxido de carbono es un gas altamente venenoso que se propaga rápidamente en el aire del ambiente. Se genera por combustiones deficientes y es imposible percibirlo porque no tiene color, no tiene olor ni sabor y no irrita las mucosas. Una vez inhalado, se combina con la hemoglobina de la sangre a través de los pulmones e impide que el oxígeno llegue a los órganos vitales.

Si bien este gas venenoso no puede percibirse, hay claros indicios que señalan la presencia de monóxido de carbono en el ambiente:
• Coloración amarilla o anaranjada de la llama, en lugar de color azul.
• Aparición de manchas o tiznado en las paredes; decoloración de los artefactos, de sus conductos de evacuación de gases o alrededor de ellos.

Una de las principales causas de la aparición de monóxido de carbono está en el mal estado de los artefactos de gas o en sus instalaciones, por ejemplo:
• Insuficiente ventilación del ambiente en donde hay una combustión.
• Instalación de artefactos en lugares inadecuados.
• Mal estado de los conductos de evacuación de los gases de la combustión: desacoplados, deteriorados o mal instalados.
• Quemador de gas con la entrada de aire primario reducida.
• Acumulación de hollín u otro material en el quemador.

Para evitar accidentes, toda instalación de artefactos a gas debe cumplir con las condiciones de ubicación, ventilación y evacuación de gases producto de la combustión, conforme a Reglamentaciones Técnicas Vigentes que siempre deben ser realizadas y controladas por un gasista matriculado.

Signos de intoxicación
El monóxido de carbono ingresa al organismo a través de los pulmones; se combina con la hemoglobina de la sangre (con una afinidad 250 veces mayor que con el oxígeno); y reduce su capacidad de transportar oxígeno a las células, provocando la hipoxia de los tejidos. De acuerdo con el tiempo de exposición, puede afectar al cerebro y al corazón. Los síntomas de una intoxicación por inhalación de monóxido de carbono se confunden, a menudo, con los de la gripe o una intoxicación alimentaria.

• Una intoxicación leve se manifiesta con debilidad, cansancio y tendencia al sueño; dolor de cabeza, náuseas y vómitos; dolor de pecho y aceleración del pulso en la primera fase.

• Una intoxicación grave puede producir temperatura corporal baja; inconsciencia, respiración irregular, convulsiones, pulso lento y/o irregular, tensión arterial baja, y hasta paro respiratorio.

Qué hacer en caso de intoxicación
• Buscá atención médica inmediatamente.
• Trasladá a la persona intoxicada a un área libre de gases tóxicos; preferentemente, llevala a un lugar al aire libre.
• Mantené a la persona abrigada y recostada.
• Si la persona está inconsciente, tomale el pulso y cerciorate de que respire.
• En caso de que haya tenido un paro respiratorio, deberás practicarle reanimación cardio-pulmonar.
• Asegurate de que la ambulancia esté en camino.